Destete natural y respetuoso a los 3 años – ¡un baile a dos!

Destete natural y respetuoso a los 3 años - ¡un baile a dos!El destete o dejar la teta de forma natural y sin llantos, respetando el tiempo y el espacio de la madre y de la hija, es un proceso precioso lleno de aprendizaje y sobretodo lleno de amor.

¿Hay una edad indicada para dejar de amamantar?

¿Hay una técnica específica para dejar la teta sin dramas?

¿Cómo sé que ha llegado el momento del destete?

Mi hija no quiere dejar la teta pero yo ya no puedo más, ¿qué hago?

Quiero seguir dando la teta hasta los 7 años, porque dicen que es lo mejor. Pero siento que mi hija ya no lo necesita… ¿Qué debo hacer?

Es natural que nos surjan muchas preguntas en relación a este tema. Hay tantos estudios y teorías, testimonios y consejos que recibimos cuando queremos y cuando no… que las dudas se pueden hacer montaña. Te voy a intentar contestar con mi vivencia, sabiendo que cada vivencia es única. Esto es, sin duda, lo más importante que he aprendido en el baile de la teta con mi hija: no hay una fórmula.

En el baile de la teta no hay fórmula.

Hay nuestro instinto de madres, nuestro sexto sentido agudizado para poder saber qué necesitan nuestros retoños y nuestra sinceridad y escucha hacia nosotras mismas, para saber qué necesitamos las madres. Y la consciencia de respetar a las dos.

Es importante respetar a los dos: a ti misma i a tu hija/o.

Maternidad consciente: Amar y dejar ir, proteger y soltar.

Estoy inmersa en este mar de emociones contradictorias, ya conocidas y íntimamente vinculadas a la maternidad, para mí el aprendizaje más veraz del amor. Amar y dejar ir, proteger y soltar. Me acuerdo de la primera vez que este mar me inundó. Mi hija tenía 10 meses… Lo puedes leer en El duelo de la primera separación.

Mi hija tiene ahora 3 años y 9 meses. El verano pasado, a sus 43 meses (3 años y 7 meses) dejó la teta. Naturalmente, sin llantos, sin insistir. Siguiendo el baile a dos, ella y yo, fluyendo con la vida y con nuestras necesidades.

“No importa cuándo ni cómo. Lo fundamental es que el fin de una experiencia única como la lactancia suceda del modo más natural posible.»
Laura Gutman

Yo sentía que era el momento. Hace meses que sabía que ella ya no necesitaba la teta. Ni para alimento, ni para sostenerse emocionalmente. Y aún así, me invadió la tristeza cuando pasó un día, dos días, tres días y no me pedía la teta… y una sensación extraña, expectante, de lo que viene ahora, mezclada con una añoranza profunda del tiempo tan conectadas a través del pecho, esa fusión en amor que ya no volverá.

Me invadió la tristeza cuando pasó un día, dos días, tres días y no me pedía la teta…

Planeando dejar de amamantar a los 2 años

Mi primer plan era dejar la teta a los 2 años. Un plan mental, influenciado por el exterior, claramente. Mi madre me amamentó hasta los 2 años, y siempre me había dicho que era mucho tiempo, y lo contenta que estaba por ello. Y es verdad, ¡en su época era muchísimo tiempo! Así que yo pensaba que los 2 años era una buena edad para dejar la teta.

Yo pensaba que los 2 años era una buena edad para dejar la teta.

Pero en esto de la maternidad no me han funcionado nunca los planos mentales. No sé cómo lo llevas tu :p Llegados a los 2 años de mi hija, ni ella ni yo estábamos preparadas para dar ese paso. No era nuestro momento. Yo estaba muy a gusto dándole teta a demanda, y mi hija feliz recibiéndola. Justo fue la época que empecé a dejar a Lua Llum 3 mañanas por la semana en una escuelita, y con esa separación ya teníamos suficiente. Me horrorizaba pensar en dejar de amamantar. Puedes leer sobre esto en ¡Cómo duele la separación! Mi hija ya va a la escuelita.

Destete planeado en conjunto a los 3 años

Dejé pasar el tiempo y después de unos meses, influenciada por mis suegros, mi pareja y mi madre, volví a mirarme el tema. Para ser sincera, también empecé a sentir ciertas ganas de dejarlo. Me cansaba un poco, hasta me irritaba en algunos momentos. Ya no me apetecía dar teta fuera de casa, y por la noche para dormir me cansaba mucho amamantar, porque todo se alargaba mucho y ella no paraba quieta. Parecía un cachorrito inquieto, estirándome el pezón.

Hice algunas reglas, necesarias para poder seguir amamantándola a gusto.

Fue natural, y me salió fácil, porque era lo que necesitaba. Ya solo hacíamos teta en casa, y fuera de casa solo en caso de caídas, heridas, enfados y otros dolores.

Por lo tanto pensé que a los 3 años sí que sería un buen momento. Iba preparando a mi hija unos meses antes, explicándole que su aniversario sería el último día que haríamos teta. Parecía que ella lo aceptaba, lo explicaba y estaba convencida de que sería así. Y yo seguía cabezota, pensando que lo podía decidir todo yo, olvidándome que dar y recibir teta es un baile a dos.

Dar y recibir teta es un baile a dos

Como os podéis imaginar, eso tampoco funcionó. Justo había empezado a trabajar en un trabajo duro en un restaurante que me duró 2 semanas. Trabajando 10 horas al día. Mi hija y yo estábamos trastornadas por ese cambio, por tantas horas sin vernos, y cuando nos veíamos, queríamos estar muy juntitas, abrazadas, fusionadas. Destete ni pensarlo. Yo ya no tenía ganas y mi hija se puso muy contenta cuando pasó su aniversario y seguía pudiendo hacer teta.

A partir de aquí finalmente aprendí a dejar los planos mentales y a fluir…

A pesar de las influencias externas. Me centré en estar atenta a lo que sentía, y a lo que manifestaba mi hija.

Destete natural y respetuoso a los 3 años y medio

Mis ganas de reducir las tomas de teta y el deseo de Lua Llum de explorar el mundo iban de la mano. Ya hace tiempo que solo amamantaba en casa, porque no me sentía a gusto en la calle, porque me pedía teta en cualquier lugar, y muchas veces por aburrimiento. Yo sentía que ese momento era especial, y me gustaba mantener esa magia.

Luego dimos un paso súper importante, que me costó mucho pero con ayuda de Mar Sereno fue posible: dejar de dar teta para dormir. También pasó sin llantos. Lo que hice fue adaptarme a la manera de mi marido. Primero necesitaba de la mochila para dormirse, luego cantar durante horas. Luego solo con un cuento y muchos mimos se dormía. Y cada vez era más sencillo. ¡Y yo estaba tan aliviada!

Dimos un paso súper importante: dejar de dar teta para dormir.

Finalmente, antes del verano, ya solo hacíamos teta por la mañana. Porque yo lo sentía así. Y cuando Lua Llum me pedía teta durante el día, le recordaba que solo hacíamos teta por la mañana. Yo podía ver que ella ya no lo necesitaba. Estaba espléndida, ¡una exploradora! Cuando estaba triste pedía abrazos, la teta la pedía por no saber qué hacer.

Había mañanas que se olvidaba de hacer teta. Las ganas de levantarse y descubrir el mundo eran más grandes 🙂 Y entonces llegó el momento de las vacaciones. Tres semanas los 3 juntos, de camping por Andalucía. Lua Llum tenía muchas ganas de estar con su Papá.

Por primera vez en su vida prefería estar con Papá que con Mamá.

Guau, ¡qué sensación! Y pensar que Mar Sereno había aguantado esta sensación de ser el segundo durante 3 años y medio… Me sentía orgullosa por los pasos que daba mi hija, a la vez que me sentía triste y herida por no ser ya la primera…

Me acuerdo de la última vez que di la teta a mi hija Lua Llum: en Cádiz, en la pensión en que dormimos. Y luego ya no me la pidió más. La veía orgullosa de sí misma, por dejar la teta y hacerse mayor. Yo me sentía extraña, descolocada, y a la vez, respiraba alivio porque sabía que era lo correcto.

Fue un paso importantísimo para mi hija, que la empujó hacia delante en su evolución, en su camino hacia la independencia, y también para mí, en mi camino para aprender a soltarla, y a la vez, a reencontrarme conmigo misma. Y con mi pareja.

Después de dejar la teta… ¿Qué hay?

Hace 2 meses ya que estamos creando esta nueva forma de relacionarnos. Al principio, su forma decidida de demostrar que es mayor y que no necesita a mamá, se vio reforzada por una hospitalización mía y la siguiente recuperación.

Yo estaba en el hospital, sufriendo por no poder estar con ella, y ella parecía que estaba contenta, espléndida, demostrando que estaba a gusto con papá, con la abuela y el abuelo. Acompañado de una reducción del contacto físico, porque yo no la podía coger, ni se podía poner encima de mi barriga, ni abrazarme con fuerza, y al principio ni tocar mi barriga. Yo me sentía como un mueble fuera de uso que ya no se necesita. Mi hija buscó el contacto con su papá y sus abuelos, y a mí no me quedaba otra que aceptarlo y recuperarme.

Por suerte ahora todo se equilibró. Hay abrazos, hay cariño, hay contacto, en todas las direcciones. Y también hay mucha autonomía. Para dormir, ya no hay canciones, ni cuentos. Tiene a su Girafa, un peluche de su tamaño. Duerme abrazada a ella, y antes de dormir, tiene su momento para descubrir su cuerpo, estar con ella misma, despertar el placer, íntimo y solo suyo <3 Se duerme de espaldas a mí, y a su papá. Y si queremos un abrazo de buenas noches, tenemos que pedirlo 🙂

Se va a pasos largos hacia su autonomía, y tiene todo el permiso para volver atrás cuando ella lo necesite.


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¡Cómo duele la separación! Mi hija ya va a la escuelita.


Espero que te haya podido ayudar con mi experiencia. Quizás me dizes sí, está muy bien pero me gustaría saber más…

Muy bien… ¡pero quiero saber más!

Si sientes que necesitas saber más que mi experiencia personal, te recomiendo a Laura Gutman, psicoterapeuta especializada en la maternidad. Su libro «La maternidad y el encuentro con tu propia sombra» me ayudó muchísimo desde el puerperio hasta ahora. ¡Es un libro revelador! Puedes leer un excerto en el artículo: ¿Cuándo destetar?.

Sé que encontrarás tu propio camino en esto del destete natural y respetuoso, guiada por tu corazón. Y acuérdate: tú puedes. Tú sabes. ¡Confía en ti! Y si te puedo dar solo un pequeño consejo: ¡disfruta del camino, que no dura para siempre! :))) Estaré encantada de leer tus comentarios, aquí, en Facebook o Instagram! Y si te gusta lo que lees, ¡no dudes en suscribirte!

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