Cómo cambiar y reemplazar un patrón mental viejo por uno nuevo y sano

Cambiar y reemplazar un patrón mental

Ilustración del libro “El monstruo de Món”. Todos los derechos reservados. Copyright © Sara Nima

Cambiar y reemplazar patrones mentales – de pensamiento o de comportamiento – es un tema frecuente de mi blog. En muchos artículos toco este tema, así que creo que ha llegado el momento de compartir con vosotros/as de forma clara y resumida la fórmula mágica que me está funcionando para dejar atrás esos patrones que ya no me sirven y tomar el mando de mi mundo interior.

Antes de empezar a hacer esta magia, es importante tener los ingredientes imprescindibles para su éxito:

  • Motivación
  • Voluntad
  • Compromiso (contigo mismo/a)
  • Disciplina

Mi definición para patrón mental (de comportamiento y de pensamiento)

Hay una diferencia entre cambiar un patrón de comportamiento y un patrón de pensamiento.

La diferencia es que el primero, poniendo atención, se puede “prevenir”. Como en el caso del Reto: “Me callo y hablo con su padre más tarde a solas”. Si hay una manera de actuar o hablar mía que se repite y va en automático y no me aporta felicidad, si estoy atenta, antes de abrir la boca me he impedido que salgan las palabras. Lo complicado es estar atenta y resistir a la tentación.

En un patrón de pensamiento, todo se hace más complejo. Los pensamientos vienen solos.

Es mucho más difícil prevenir pensar que prevenir hablar.

Porque la mente funciona de forma automática. Hace falta poner mucha consciencia, para poder interferir antes de pensar.

Yo tengo un patrón mental destructivo con el que lucho hace muchos años. Continuamente tengo pensamientos que no quiero tener, y me he desesperado millones de veces sin saber cómo evitarlos….
Me sentía víctima en cautivo de mi propia mente, sin poder ni voluntad propia para cambiar mi destino. Paso a paso, aprendí a sacarle el poder a ese patrón y a empoderarme yo.

Patrones mentales con poder

Ilustración del libro “El monstruo de Món”. Todos los derechos reservados. Copyright © Sara Nima

 

 

 

 

 

 

 

 

Me ubico en mi centro

En todo momento es importante poner consciencia en mi ubicación en mi. Podría decir que todo se resume a un problema de ubicación.

Si me ubico en mis pensamientos destructivos, yo soy mis pensamientos.
Si me ubico en mi rabia, yo soy mi rabia.

Y entonces me siento culpable, fea, víctima, y mi vida se vuelve una locura, teledirigida por programas de mi mente que ya no tienen ningún sentido…

¿Dónde estoy yo dentro de mí? En mi centro, mi corazón
¿Desde dónde quiero vivir, actuar y hablar? Desde el amor que soy.
¿Ahora mismo quiero pensar/sentir esto? ¿No? Entonces vuelvo a mi centro, mi esencia que es amor…

A veces me pierdo y no sé dónde estoy. Mis patrones mentales hablan más fuerte que mi esencia y me desubico.

Entonces me ayuda poner una mano en el corazón. Sentir mi hogar.

Sentirme. Sentir esa parte mía que siempre me ha acompañado. Esa parte que me gusta, la que quiero vivir. Estar segura que siempre está. Ahora mismo está, aunque todavía no la sienta. Cambio de ángulo de visión. Y de repente la siento a todo mí alrededor…

Guía práctica para cambiar y reemplazar un patrón mental

Paso 1: Acepta que está.

El primer paso es dejar de luchar contra él. Resulta difícil, porque suele ser un patrón-monstruo que no nos gusta nada, no queremos ser así y no lo aceptamos dentro de nosotros. Lo sé.  Aceptar no significa rendirse. Nunca. Aceptar es dejarle un lugar dentro de mí. Dejar que se exprese. Y volver a mi centro. Yo decido desde donde quiero vivir.

Puedes encontrar un texto más amplio sobre este punto en mi post Dentro de mí hay de todo.

Abrazo a mi monstruo.

Ilustración del libro “El monstruo de Món”. Todos los derechos reservados. Copyright © Sara Nima

 

Paso 2: Consuela a tu niño/a herido/a

El segundo paso es mirar más profundamente y encontrar a mi niño/a herido/a, el/la que ha generado ese patrón para defenderse, y consolarlo/a (puedes pedir ayuda a un/a terapeuta, si así lo sientes).

Cuando conseguimos enfrentarnos a nuestro monstruo, mirarlo cara a cara, mirarlo con cariño, se transforma en niño/a, enfadado/a, triste, desesperado/a. Un/a niño/a que necesita amor y compañía. Una parte mía que en su momento no obtuvo la comprensión y el acompañamiento que necesitaba, y por eso huyó, y creó una estructura mental que lo defiende.

Puedes encontrar un texto más amplio sobre este punto en mi post Cuando me dejo colapsar por mi monstruo…¿Cómo me levanto?

Envuelvo mi monstruo en amor.

Ilustración del libro “El monstruo de Món”. Todos los derechos reservados. Copyright © Sara Nima

 

Paso 3: Envuélvelo en amor

El tercer paso es enviarle amor cada vez que aparece, envolverlo en amor y llevarlo al corazón.

Cuando sé que esos pensamientos que no me gustan han servido para que sobreviva mi yo de niño/a, cuando me doy cuenta que el origen de ese monstruo es el enfado de mi yo de niño/a, que está profundamente herido/a, entonces es más fácil sentir compasión. Le/a entiendo, y le puedo ofrecer el amor que en otro momento le ha sido negado.

Verás que hasta los pensamientos más monstruosos, una vez envueltos en amor, pierden gravedad, tamaño e intensidad. Sentirás que ese/a niño/a se entrega a tu abrazo sincero…

Puedes encontrar un texto más amplio sobre este punto en mi post Meditación para cultivar la autoestima y empezar el día desde mi esencia: el amor

Paso 4: Sobrescríbelo

Los pensamientos son difíciles de prevenir. ¡Pero se pueden sobrescribir!
El cuarto paso es, y solo funciona después de completar todos los pasos anteriores, pensar con conciencia el patrón con el que le quiero substituir.

Me ubico en mi centro, y con amor y consciencia, pienso el pensamiento sano con el que quiero sustituir el destructivo. Envuelvo y tapo como con una manta al anterior, y este se diluye…
¡Y si estoy muy atenta, consigo captar el inicio del pensamiento y lo puedo sobreescribir cuando aún no lo he pensado! Si mi pensamiento repetitivo es algo muy feo, puede ser un gran alivio no pensarlo hasta el final. Para que no deje su rastro de malestar (como en mi caso).

Es importante que nos dejemos de culpar por lo que pensamos, lamentar porque no lo podemos evitar…. ¡y actuemos para reemplazarlo!

Necesitas saber que esto no es un proceso inmediato. Quizás lo tendrás que repetir miles de veces.

Y si ahora que he hecho todo este camino, aun así, no he podido reemplazar por completo mi patrón viejo, sé que es solo porque todavía me da miedo salir de mi zona de confort y probar lo nuevo, desconocido. Quizás, sabiendo que lo único que necesito es atreverme, que solo depende de mí, me puedo relajar, me puedo dar el tiempo que necesito y en su momento, lo suelto por completo sin necesidad de volverlo a mirar. Y cuando me recuerde de él, será sin miedo, solo con inmenso cariño.

Patrones nuevos y sanos

Ilustración del libro “El monstruo de Món”. Todos los derechos reservados. Copyright © Sara Nima

Después de saber estos pasos, ya no tengo el deseo de destruir una parte de mí, librarme de ella. Solo deseo darle amor, y eso lo hago las veces necesarias hasta que sane, hasta que pueda soltarla porque ya no la necesito. Porque ya me siento seguro/a, amado/a por mí

No sabéis los años que pasé huyendo de pensamientos, culpándome, aislándome emocionalmente… y ahora me siento cada vez más al mando, liberada y feliz :)))

Espero que te haya podido ayudar con esta pequeña guía personal para cambiar y reemplazar un patrón mental. Si tienes alguna pregunta al respecto, si te funciona o tienes otra fórmula mágica, no dudes en contactar conmigo. Puedes dejar un comentario en esta página o puedes enviarme un email a meatrevoasalir@gmail.com. También me encuentras en Facebook y Instagram!

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