La tercera fase de mi ciclo menstrual – la Chamana (pre-menstruación)

La tercera fase de mi ciclo menstrual – la Chamana (pre-menstruación)

Un relato escrito desde la energía de La Chamana en la tercera fase del ciclo menstrual.

¿Conoces esos días del mes que para nada te apetece hacer el amor? ¿Que gruñes por dentro y te importa un pepino lo que piensen de ti, y tú te muestras como eres, salvaje, al natural? Quizás alguna vez te preguntaste: ¿Por qué hay unos días en que soy romántica, y otros no puedo soportar el romanticismo? ¿Por qué a veces no tolero que me toque mi pareja? ¿Es normal que unos días quiero muchos mimos, y otros no los puedo aguantar? ¿Soy mala porque a veces tengo ganas de discutir? Mi pareja no me entiende, dice que estoy loca porque cambio cada día. ¿Estoy loca porque tengo tantos cambios de humor? (…) Hoy voy a contestarte a través de mi vivencia.

El cambio del arquetipo de la Madre al de la Chamana o la Hechicera fue potente. La Chamana llegó con toda su fuerza, su espíritu guerrero, su autoconfianza. De repente no quedaba rastro de la productividad y poder organizativo del arquetipo de la Madre. Ni de su receptividad, ni de sus ganas de cuidar al mundo entero.

Para leer la fase anterior puedes ir al artículo La segunda fase de mi ciclo menstrual: la Madre (ovulación).

Para leer la siguiente fase puedes ir al artículo “La cuarta fase de mi ciclo menstrual: la Anciana (menstruación)”.


Se me hace difícil escribir sobre esta fase. Para mí siempre ha tenido una connotación muy negativa. Por un lado, porque son los días del mes en los que rechazo a mi pareja: no quiero que me toque, no quiero tocarle yo, no quiero besos, y ni hablar de hacer el amor. Eso me hacía sentir culpable, por hacerle sufrir con mis rechazos bastante directos, con dudas de que si le quiero o no, si me pasa algo raro… Por otro lado, porque en mí, hasta ahora, la fase de la Chamana se caracteriza por un enfado interno, no muy profundo, más bien un gruñir latente.

Y esa gruñona tiene un gruñido preparado para cada pregunta dirigida hacia ella. Para cada situación del día a día.

Me siento a punto para empezar una batalla en cualquier momento. Me siento fuerte, valiente. Puedo matar con solo un rayo que sale de mis ojos cuando miro a mi “adversario”, que por lo general es mi pareja.  Y me enfado fácilmente con cualquiera que se cruza en mi camino.

Cualquier intento de contacto romántico de mi pareja a mí me produce casi hastío. “¿Ay, quita, dónde vas? No estoy para estas cosas…”
La entrega y el deseo de cuidar de la energía de la Madre, la fase anterior, ahora me queda a años luz… parece que el amor me aburre…

Desde que he empezado a escribir estos posts, hace 3 semanas, me dejo sentir más cada energía, para poder entenderla, diferenciarla, describirla… he descubierto muchas cosas positivas de cada fase, y he confiado que también podría encontrarlas en la fase de la Chamana. Y así ha sido.

La energía del arquetipo de la Chamana o Hechicera

La Chamana en mí no tiene miedo al rechazo y no necesita aprobación de nadie para ser ella misma. Es fuerte, segura de ella misma. Está preparada para luchar y no teme ninguna batalla.

A la Chamana en mi le encanta ir al bosque y gritar. Gritar con fuerza. Le gusta expresarse a través de la danza, de una danza solo suya, salvaje, auténtica. Le gusta cantar y se emociona con la letra de aquella canción de Melendi que habla de una mujer libre “Déjala que baile” O con un video de una niña que tiene su primera menstruación en clase y se empodera delante de todos, y deja de avergonzarse por su sangre. Porque ella es eso, es libre, es poderosa, es fuerte, y a la vez sensible, conectada con sus emociones. Con todas sus emociones, también y sobre todo las reprimidas.
Puedo ir de la alegría a la tristeza profunda en un momento. Una tristeza tan grande que no existe nada más. De la fuerza y la autoconfianza a la inseguridad y la culpa.

La Chamana se permite mirar hacia adentro, y también conectarse con la vida a través de la intuición y la sensibilidad.

Las cuatro fases en mí – aceptar el lado oscuro de la luna

Sí, lo confieso, para escribir este post fue a visitar la página de Miranda Gray. Necesitaba un poco de orientación…. Y entonces entendí. Entendí por qué mis fases preferidas no son, o no fueron hasta ahora, la Chamana o Hechicera y la Anciana o Bruja.

Porque la Doncella y la Madre son el lado luminoso de la luna (cuarto creciente y luna llena) y del año (primavera y verano). La Chamana y la Anciana son el lado oscuro de la luna (cuarto menguante y luna nueva) y del año (otoño e invierno).

Es comprensible que la luz guste más que la oscuridad. En la luz, la energía va hacia afuera, la vida terrenal importa, da curiosidad, es “guay”. La comunicación con los demás fluye, los proyectos florecen. Todavía ayer decía a una amiga “Quiero ser siempre Doncella”. Joven, llena de energía, alegre y simpatica. Claro, ¿quién no?

Y nuestra naturaleza cíclica nos brinda, a las mujeres, el gran regalo de vivir las cuatro fases de la vida, el ritmo anual, en un mes, cada mes otra vez!

Y la oscuridad solo es negativa cuando la escondemos. Cuando no la aceptamos. En la oscuridad, podemos contactar con nuestro interior, con nuestra esencia. Podemos llegar hasta lo más profundo, porque el ruido de fuera nos importa un rábano. Toda nuestra sensibilidad va hacia adentro, y finalmente nos cuidamos a nosotras mismas, el cuidado a los demás pierde importancia.

La hechicera nos ofrece un reto: amarnos y aceptarnos a nosotras mismas. Entonces tendremos la fuerza para surcar las olas, para saber que podemos sobrevivir y ser generosas y amorosas hacia los demás pase lo que pase.  Miranda Gray

Pam. Esta frase me iluminó. En la Chamana o la Hechicera, cuando la convivencia conmigo está en su punta más difícil – para las personas en mi vida y para mí misma – llega la gran oportunidad de amarme tal como soy: antipática, gruñona, de humor cambiante… ¿Qué mejor momento para aprender a amarme de verdad? Y claro, si soy capaz de amarme con todo, amar mi lado más oscuro, entonces podré, incluso como Bruja, amar a los seres que me acompañan.

¡Qué bonito! Con qué facilidad rechazamos lo “negativo”, y qué bonito cuando, aceptándolo, podemos ver que de negativo no tiene nada. La noche es solo la otra parte del día, la que nos invita a soñar <3

Uff… ¡Como me costó escribir este post! Es la fase en la cual me fue más difícil escribir, la que más me costó definir. Porque la rechazaba. Y porque siento que la energía del arquetipo de la Chamana se mezcla con la energía del arquetipo de la Anciana, la que ya tengo más interiorizada. ¿O es la chamana en parte anciana? Ahora entiendo que es una energía de transición, donde lentamente la luz da paso a la oscuridad, el vivir hacia afuera da lugar al mirar hacia adentro… Es la luna menguante, el paso de luna llena a luna nueva.  De hecho, hoy que estoy escribiendo este artículo, es luna nueva. La luna nueva está asociada a la energía de la Anciana

Para leer la siguiente fase puedes ir al artículo “La cuarta fase de mi ciclo menstrual: la Anciana (menstruación)”.


Aquí quiero hacer una anotación, de unos días después de escribir este post… en los días más gruñones de mi Chamana fue a un Círculo de Mujeres, un círculo de fuego en un tipi, donde nos cuidamos y cantamos juntas. No quería ir, me quería esconder en casa sola, debajo de una manta. Llegué pensando “¡Me aburro!”, y con cada palabra de cada hermana que hablaba en el círculo me iba relajando, abriendo, suavizando… salí de allí renovada, alegre, centrada. Conocí un lado de la Chamana para mí desconocido hasta ahora. ¡Ya han pasado 3 días y sigo centrada y alegre!
Lo que concluyo de esto, y por eso decidí compartirlo contigo, es que

Si en cada fase de ciclo menstrual respetemos nuestras necesidades y nos cuidamos, todas las energías pueden ser vividas en equilibrio y harmonía. ¡Aho!


Si quieres saber más sobre la sabiduría ancestral que existe sobre el ciclo de la mujer, hoy te recomiendo la página de Miranda Gray  The womb blessing Attunement, con muchos artículos traducidos al español. Allí puedes encontrar información sobre cada arquetipo, en este caso la Hechicera, y mucho, mucho más. Miranda Gray, escritora del libro Luna Roja y Las 4 fases de la Luna Roja nos ofrece una profunda y clarificadora visión de nuestra naturaleza cíclica y de los dones y posibilidades que encierra el ciclo menstrual.

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