Celebrar Navidad con sentido – más allá del cristianismo y del consumismo

Celebrar Navidad con sentido¿Qué celebramos realmente en navidad? ¿Tiene algún sentido celebrar la fiesta más importante del cristianismo, si no somos creyentes? Puede que haya algo en lo que creemos, pero no sabemos bien el qué, y nos molesta el consumismo exagerado para celebrar ese algo intangible, profundo y sagrado. A mi ver, la solución es encontrar nuestro sentido personal a las fiestas de navidad, crear rituales propios y así celebrar de acuerdo con nuestro ser. ¡Sobretodo, celebrar! Aquí te dejo nuestra propuesta.

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Celebración moderna de NavidadLa celebración moderna de Navidad

Todas sabemos en lo que se ha convertido la celebración de Navidad, ¿verdad?

La versión pesimista: Montañas de regalos debajo de árboles sobre-decorados y comidas familiares con dolor de barriga programados por comer demasiado, como resultado de dos o tres semanas estresantes utilizando cada momento libre para correr de tienda en tienda y organizando el gran evento.

La versión bonita: Casas decoradas con luces, estrellas y angelitos, llenas de olor a galletas caseras acabadas de hacer. Niños y niñas sonrientes, familias felices por estar unidas. Comida gustosa, postres maravillosos. El amor y la magia son palpables en el ambiente…

Cada uno que se quede con la que quiera 😀

El sentido cristiano de Navidad

No soy experta en religión ni religiosa. Mis abuelos no lo eran, y mi madre, en su búsqueda juvenil de un sentido para la vida, estudió varias religiones y se quedó con el cristianismo, en su sentido más puro. Nos transmitió lo que llamo el sentido profundo de la celebración cristiana de Navidad. Para ella fue importante recalcar, en medio del remolino de regalos, comida, luces, decoraciones y canciones, que el sentido profundo de Navidad es muy simple, y va más allá del nacimiento de un mesías, más allá de si creemos o no en la historia del nacimiento y de cómo sucedió: lo que celebramos en Navidad es el amor. El amor entre nosotros, y también hacia la Tierra. La alegría de tener una familia, la compasión con los que no la tienen. En nuestras celebraciones, los regalos era lo último que hacíamos (eran muchos igualmente). Antes comíamos juntos, cantábamos, explicábamos la historia de Navidad. Para ella era importante que no perdiéramos de vista el porqué de esta celebración.

No me alargaré en este punto, como he dicho antes, no soy experta en religión, y tampoco tengo intención de escribir sobre ella. De hecho soy muy escéptica con el cristianismo, por todos los engaños y atrocidades cometidas contra la humanidad en nombre de Dios en los últimos dos milenios. Aun así, me gusta llegar al sentido profundo y puro de cada cuento, y estoy segura que siempre hay uno.

Más antiguo que NavidadCelebrar la luz, más antiguo que la Navidad

Antes del cristianismo, ya celebrábamos una fiesta muy importante por las mismas fechas: la fiesta del solsticio de invierno. Cómo es sabido, el nacimiento de Jesús fue encajado posteriormente en las mismas fechas, en una decisión de la iglesia en los primeros siglos del cristianismo. Para conseguir propagar su religión, adaptaban sus fiestas a las fechas de las celebraciones paganas.

En la celebración del solsticio de invierno, se celebraba el final de la oscuridad, y el regreso de la luz, ya que el solsticio es el día más oscuro del año y marca un giro, porque después los días comienzan a alargarse progresivamente, en detrimento de sus noches.

Para todas las culturas antiguas, el solsticio invernal representaba el nacimiento del Sol, el despertar de las energías de la naturaleza, y con ellas el regreso de la fertilidad de la Tierra.
Era una fiesta muy alegre, colectiva, donde se cantaba y bailaba la alegría de vivir. Había fuegos muy grandes que simbolizaban el Sol recién nacido que encaraba su curso hacia la primavera, inundando la tierra con su poder regenerador.

Las fiestas de Yule se celebraban por los pueblos nórdicos en la Escandinavia precristiana. Era una celebración que duraba 12 días, donde se celebraba el solsticio de invierno. El nacimiento del sol, la fertilidad. Era una fiesta de la familia, donde también se recordaban los ancestros, los que ya no están, los amigos ausentes… y se preparaba una comida abundante, en una mesa preparada y decorada con lo mejor que había…

¿Os suena verdad? Parece que nuestras costumbres son muy anteriores al  cristianismo…

Nuestra propuesta para celebrar Navidad con sentido y alejados del consumismo

¿De todo esto, con que nos quedamos? Tenemos claro que celebraremos, porque la alegría y la fiesta son la chispa de la vida. El qué y el cómo te lo explico ahora…

Encontrar un sentido

Celebramos el solsticio. En su sentido más terrenal y ancestral, los ciclos de la vida en la Tierra. Celebramos la existencia de luz en todos nosotros. Recordamos la luz que somos. Luz igual a amor…
Celebramos el amor. El amor/luz universal como origen de toda la vida.
Celebramos la familia, el amor que sentimos los unos por los otros, y recordamos los familiares y amigos que ya no están.

Galetas caserasAdaptar o crear rituales

Nos gusta el calendario de adviento, en su versión no consumista: cada día todas hacemos cumplir un deseo no material de un miembro de la familia. O hay una propuesta de actividad todos juntos.
Nos gusta decorar la casa, el árbol de navidad, y hacer galletas caseras. Creemos que son actividades muy bonitas para hacer con nuestra hija.
Nos gustan cantar juntos, bailar y celebrar así la alegría de estar vivos y unidos.
Nos gusta ofrecer algo nuestro, así que cada uno piensa en algo que puede aportar a la fiesta: una canción ensayada, un monólogo, un poema…
Nos gusta la tradición del Tió de Nadal, hecho a nuestra manera.
Y sí, nos gusta dar regalos, porque nos amamos. Uno o dos regalos, uno de ellos, hecho por nosotros.
Nuestra hija sabrá desde siempre de quien son los regalos. Que los regalos salen del amor que sentimos unos por los otros.
Nos gusta reunirnos alrededor del fuego, para calentar ese frío invierno, para celebrar el solsticio, para recordar al sol, externo e interno, que es puro amor. Ese sol que abraza la oscuridad, la sombra, que también tiene su lugar.

Para celebrar la vida y el amor. Nada más.

Prometo estresarme menos cada año con la organización de todo. Este año estoy muy contenta, me he hecho una timetable al inicio de diciembre, así voy muy tranquila, solo tengo que mirar cada día que hay que hacer, y sé que si lo cumplo, llegaré tranquilamente al día de Navidad, con todo hecho 🙂

¿Te ha servido mi artículo? ¿Cómo celebras tu Navidad? ¿Has encontrado una manera menos consumista y con más significado? ¡Déjame un comentario si te apetece!

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