Fiestas y tradiciones: La magia no se pierde diciendo la verdad a nuestros hijos

La magia no se pierde diciendo la verdad a nuestros hijos e hijas

¿Te has planteado si vale la pena mentirles a tus hijos, por seguir la tradición de las fiestas? ¿No te sientes cómoda engañándolos, pero te preocupa quitarles algo muy mágico si no lo haces? Yo te digo que la magia no se pierde diciendo la verdad a nuestros hijos e hijas…

Desde que somos padres, mi pareja y yo nos replanteamos muchas cosas. ¿Te suena, verdad? 🙂 Entre ellas la celebración de las fiestas tradicionales. No nos consideramos religiosos, y nos preguntamos si tiene algún sentido celebrar algo en lo que no creemos. Y si representaran algo para nosotros, si las celebraciones actuales tienen algo que ver con el significado original. Si podemos sostener mentir a nuestra hija, afirmando que existe St. Nicolaus, Papa Noel, el niño Cristo, y los reyes Magos y que traen regalos.

¿Por otro lado, tiene su encanto, verdad? Nos acordamos de cuando éramos niños/as, ¡y que mágicas eran las Navidades! ¿Queremos robarle esta magia a nuestra hija? Claro que no…

Después de casi dos años debatiendo el tema, preguntando a amigos, considerando opiniones de psicólogos y otros terapeutas y sobretodo sintiendo lo que es verdad para nosotros, llegamos a una solución. Os la comparto para que os pueda ayudar, si también os estáis haciendo las mismas preguntas.

¡Celebramos! La fiesta es una parte muy importante de la vida

Si. A ambos nos gusta la fiesta, la comida, la buena compañía, los regalos, las sorpresas. Las risas, las canciones de navidad… ¿a quién no? Sería muy triste dejar de celebrar. ¡La vida ya nos la hacemos demasiado seria, necesitamos celebraciones!

También nos imaginamos que sería triste para nuestra hija, cuando sea un poco mayor, que todos sus amigos estén ilusionados con las fiestas y con los regalos, y ella tenga que decir: “En mi casa no celebramos Navidades porque mis padre creen que es todo mentira…”

Así que decimos SI a la celebración de Navidades. Solo nos queda saber…

¿Qué celebraremos?

No me siento cómodo mintiendo a mi hijaNo me siento cómodo mintiendo a nuestra hija

Cuándo les explicamos a los niños y niñas que viene el Papa Noel, ese señor con barbas a dejar regalos en la chimenea o los calcetines, por muy mágico que sea, les estamos mintiendo. O peor aún, cuando amenazamos a nuestros hijos que los Reyes Magos solo traerán regalos si se portan bien, los estamos manipulando. Les estamos haciendo prisioneros del buen comportamiento, limitando así la libre expresión de su ser. Estamos instalando el miedo en sus mundos interiores, la amenaza constante.

“No me siento cómodo mintiendo a nuestra hija”, Esto me lo dijo Mar Sereno, y le agradezco mucho por haberlo hecho. No me lo había planteado así, ya que el tema de las fiestas, de hacer sorpresas y todo lo que implica me apasiona demasiado.

En mi casa, el 5 de diciembre antes de ir a dormir dejábamos las botas más grandes que teníamos en la puerta porque esa misma noche venia St. Nicolaus a llenar las botas con nueces, mandarinas, chocolates y algún regalo. En Nochebuena venía el niño Cristo en forma de angelito a dejar los regalos debajo del árbol. No me acuerdo como era cuando todavía creía que era verdad. Pero me acuerdo de la decepción que fue cuando descubrí que era mentira. Esa sensación desagradable fue rápidamente reemplazada por una misión: seguir con el cuento delante de mis hermanos pequeños. Me sentía muy importante, porque ya sabía el secreto.

Reflexionando sobre esto, llegamos a la conclusión que este engaño puede dejar una profunda brecha en la confianza hacia nuestros padres, y en consecuencia en la confianza en la vida.

De pequeños creemos  y confiamos ciegamente en nuestros padres. Son los que lo saben todo (aunque no sea así) y los amamos más que cualquier otra cosa. También son nuestra puerta a la vida. Conocemos el mundo a través de ellos (una visión parcial, pero eso solo lo sabemos muchos años después).

Vuelve a tu infancia por un momento…

Ahora vuelve a tu infancia y medita por un momento… Imagina que en un instante determinado te das cuenta que eses seres amados, en los que tienes toda la confianza, y que te crees todo lo que te dicen, te han mentido. Te han engañado, seguramente con toda la buena fe del mundo. Lo que es cierto es que te has creído historias que te han explicado y ahora sabes que te han mentido. ¿Qué sensación te deja?

Haciendo esta meditación, me vino a la mente la alergia que siempre he tenido a las mentiras, y la sensación de rabia e inseguridad que me quedaba, cuando me había creído en algo, aunque fuera una broma, que después resultó ser mentira.

También me acordé de la duda mental constante que me acompaña durante toda mi vida:

¿Y si eso que me hace feliz resulta que es mentira?

Sé que esta duda y la consecuente autodestrucción de mi felicidad tiene muchos orígenes, y quizás esta “pequeña” mentira navideña no tenga nada que ver… o ha sido una gota más que llenó el vaso. Lo que sí sé es que no quiero mentir a mi hija. Nunca. Ni sobre acontecimientos reales ni imaginarios, ni sobre mis emociones ni nada, por más pequeño que sea.

La confianza en sus padres y en la vida permanecerá intacta por este camino.

La Naturaleza está repleta de magiaLa magia no se pierde diciendo la verdad

Hablamos con amigos que ya enfocan las fiestas de esta manera con sus hijos y con otros que sus padres ya lo han hecho así. Todos ellos nos aseguraron que la magia no se pierde por decir la verdad.

En lugar de decir que viene el Papa Noel, los Reyes, o St. Nicolaus, dicen:

¿Jugamos a que venga el Papa Noel…?

y los niños y niñas se lo toman como un juego. Con el mismo entusiasmo. Porque todo es un juego para ellos. Todo es mágico. Sean los padres los que juegan a ser un angelito y ponen los regalitos debajo del árbol o un angelito de verdad.

Y, hablando de magia… ¡La magia ya es parte de nuestras vidas! La vida en la Tierra es mágica por sí sola, la naturaleza está repleta de ella. Estando yo y su padre conscientes de esto, estoy segura que lo transmitiremos a nuestra hija.

El mundo interior de cada ser humano es fantástico, y más cuando tomamos las riendas y nos hacemos únicos responsables de nuestras vidas. Aquí tomamos consciencia de nuestro poder creador, al cual doy forma y practica en casa en forma de rituales de inspiración chamánica…

¿Para que necesitamos de los reyes magos? 😀

Un significado profundo personal para las fiestas y tradicionesLa clave de la magia es encontrar un significado profundo personal para las fiestas y tradiciones

Lo más importante para mí ha sido encontrar un significado para las fiestas.
Quiero transmitir a mi hija algo real para mí, quiero estar en paz conmigo cuando celebramos Navidades.

Algo profundo que vaya más allá del consumismo. Más allá de los regalos comprados, y digo comprados porque no quiero prescindir de hacer regalos porque me encanta. Y me encanta hacerlos yo, aunque nunca tengo tiempo para hacer todo lo que me propongo.

Las fiestas cómo son celebradas en la sociedad actual carecen de sentido. Son vacías de significado, y repletas de regalos, comprados muchas veces compulsivamente y sin pensar realmente en el regalo ideal. ¿Cuántos juguetes hay con los que se puede jugar como mucho 2 veces antes de que aburran, ya que no dejan margen a la imaginación? Cuantos regalos hemos recibido a los que hay que hacer buena cara, pero por dentro pensamos que ¿qué haré yo con esto?

No digo que la solución es dejar de regalar. Me encanta hacer regalos, ¡y más si son sorpresas! Y me encanta recibir cosas cuando veo que la persona realmente ha pensado en mí. Eso es amor en forma de regalo…

Quiero que dar regalos sea algo personal, y que los regalos vayan más allá de los regalos materiales. Podemos regalar tanto…

Nuestro cariño, nuestra presencia, nuestra verdad más profunda… compartirla con la familia con la que celebramos esa fiesta de sentido tan profundo como es el solsticio de invierno, convertido posteriormente en Navidad…

En un taller sobre juego e imaginación, repartido por la psicóloga y educadora Sonia Kliass, nos dio la versión Waldorf de esta cuestión: que si los padres encuentran un significado simbólico profundo personal para las tradiciones, los niños y niñas no lo interpretarán como una mentira, ya que ellos viven en un mundo simbólico. Yo expuse mis dudas de si era capaz de encontrar un significado simbólico a unos reyes magos que traen carbón si te portas mal… a lo que me contestó que obviamente se puede hacer una adaptación personal de las tradiciones.

Nos decidimos entonces a nunca mentir sobre la veracidad de cada tradición, y a la vez encontrar nuestra forma personal de jugar, con un significado simbólico profundo para cada juego.
Escogemos 2 tradiciones, puedes leer más sobre nuestra versión y el significado profundo que le hemos encontrado siguiendo los enlaces (se activarán el día 21/12):

Otra manera de celebrar el Tió de Nadal – más allá del consumismo
Celebrar Navidad con sentido – más allá del cristianismo y del consumismo

Como siempre, te estoy muy agradecida que me leas, y ansiosa por leer tu opinión en forma de comentario o email. ¿También crees que la magia no se pierde diciendo la verdad a nuestros hijos e hijas, o tienes una opinión distinta? También ya sabes que te puedes registrar en este blog, y así recibes una notificación de cada nuevo post en tu cuenta de correo. ¡Hasta pronto!

One comment

  1. Gemma says:

    Genial!
    Aquí estem igual, transformant, renovant I reinventant festes perquè tinguin un nou significat acord amb el què sentim i com volem viure.
    Gràcies per l’aportació Sara

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