Vacaciones familiares en Plum Village – rutina diaria y actividades

Vacaciones familiares en Plum Village – rutina diaria y actividades

Este verano decidimos pasar nuestras vacaciones familiares – con nuestra hija de 2 años – en Plum Village, centro de prácticas de mindfulness en la tradición de Thich Nhat Hanh. Un lugar maravilloso donde habitan monásticos/as que comparten su forma de vivir y sus enseñanzas de forma generosa durante el verano. Una oportunidad única para respirar y experimentar la energía del mindfulness en su forma más pura y en familia.

Si quieres leer la primera parte de este artículo, donde intento transmitir con palabras la esencia de las enseñanzas de Plum Village y comparto mi experiencia, visita Mindfulness en Plum Village – un retiro de verano familiar renovador.

Llegada a Lower Hamlet – Plum Village

Después de un viaje de 7 horas desde Girona (5h de viaje y dos de descanso) estábamos llegando a nuestro destino. Lua Llum estaba cansada de estar en el coche y tenía muchísimas ganas de llegar. “¿Dónde están las vacaciones?” decía sin cesar. Nosotros estábamos igual de intrigados, ya que sería para ambos la primera vez en Lower Hamlet, y, sobretodo, la primera vez como familia. Mar Sereno ya había venido solo hace 4 años, y yo hace 3.

¿Cómo sería vivir en Lower Hamlet durante una semana?

A ambos nos encantó Upper Hamlet, el pueblo de los monjes, y ahora queríamos probar de vivir en el lugar de las monjas. En Upper Hamlet son bienvenidas las familias, grupos y hombres solteros. En Lower Hamlet las familias y mujeres solteras.

Lower Hamlet es maravilloso. Rodeado de ciruelos, como Upper Hamlet, con rincones y ambientes diferentes entre sí. Saliendo del aparcamiento pasamos por una fila de cedros gigantes y poderosos. La sala de meditación a la derecha, amplia, de preciosa tranquilidad. Un espacio para sentarse envuelto de bambús. Un rincón debajo de una higuera mágica y fresca. El Dharma Nectar Hall, donde nos dan la bienvenida. Una mesa alargada afuera del comedor, donde comer en silencio apreciando la naturaleza. Escondido detrás del comedor, la gran campana que nos acompaña en el momento de despertar y de dormir, y nos transporta a algún lugar lejano, asiático, desconocido.
Unos pasos más y se nos revela un nuevo paisaje. Un camino que baja una colina verde.  Abajo el ya esperado estanque de lirios rodeado de árboles de mora preciosos. El estanque en si está repleto de flores de lirio blancas y enormes.
A la derecha una casita de madera, una hamaca y un columpio de ensueño colgado de un árbol centenario. Después del estanque empieza un bosque grande de árboles erguidos, plantados en líneas rectas, con un camino que lleva al lugar de los buddhas. Un rincón de tranquilidad y contemplación. Al final del bosque el camino sigue, y se puede hacer un recorrido precioso al lado del río, dentro de un bosque autóctono, hasta llegar a la Happy farm, su huerto ecológico, después de pasar por los ciruelos. Pero eso lo descubriríamos en otro momento.

La zona de acampada

Después de una cálida bienvenida nos hicieron una visita guiada indicándonos donde son los lavabos, el lugar de encuentro con nuestra familia (grupo) y la zona de acampada. Esta es amplia, un campo de ciruelos con hierba verde y árboles que proporcionan sombra. Está dividida en dos, de un lado las familias, del otro las hermanas (monjas). El lavabo es justo al lado.

La gran campana - Plum VillageLas campanas

Hay campanas en todas partes. Grandes, gigantes, y pequeñas. Algunas sólo las pueden tocar las monjas, otras están escondidas en relojes y tocan cuando quieren, otras disponibles para todos. La campana gigante indica la hora de despertarse y de acostarse. Hay una campana que indica el inicio de las actividades, pero que también puede ser tocada en random. Cada monja tiene una pequeña campana, que toca en los encuentros de la familia. Son pequeños cuencos tibetanos.

En la sala de meditación hay un cuenco tibetano gigante, que se toca al inicio, durante y al final de las meditaciones y charlas.

Las campanas nos recuerdan a parar. Sea cual sea la campana que escuches en Plum Village, detén todo lo que estabas haciendo, y respira tres veces con consciencia. Todos y todas lo hacen. Es muy divertido ver a un mar de gente parar, callar… detenerse por unos momentos.

La campana es un elemento esencial de las enseñanzas de Thich Nhat Hanh y de Plum Village.

Las comidas

Este es un tema muy rico en aprendizajes.
La comida está disponible a las 07:00 (desayuno), a las 12:00 (comida) y a las 18:00 (cena). Toca una campana para dar inicio. Está estructurado como un self-service, donde cada uno se sirve lo que cree que necesita para quedar satisfecho. Nos recuerdan que si nos ponemos demasiado quizás no quedará para todos.

Somos muy conscientes que queremos comer con humildad. Pero muy adentro hay una formación mental muy antigua y poderosa que aflora en la cola para coger la comida, o incluso antes de tocar la campana: me quedare con hambre. Y con ella aflora el miedo, la ansiedad, la prisa para llegar primero, para tener de todo, para coger lo mejor. Nos esforzamos para caminar poco a poco, para estar conscientes, para sonreír mientras cogemos la comida, pero por dentro está activo un animal salvaje, preparado para atacar a aquel que nos quiera quitar la comida.

Lo habitual es llenarse el plato demasiado los primeros días. Poco a poco se aprende a poner la cantidad justa. Mas tiempo se necesita hasta poder estar tranquilos cuando suena la campana.
Las comidas se hacen en silencio, comiendo poco a poco y saboreando cada  trocito de comida. Agradeciendo a la madre tierra y a todos los trabajadores que han hecho posible que podamos comerla.

En familia, con una niña pequeña, no nos fue posible respetar el noble silencio en la cola o mientras comimos. A momentos, sí. Al principio nos costó. Después disfrutamos de estar juntos e intentamos a cada momento estar completamente presentes, aunque no fuera en silencio.

Una parte importante del ritual de la comida, es la meditación de lavar los platos cuando se acaba de comer.

Esta parte la disfruté mucho cuando me tocaba. Caminar lentamente y con consciencia hasta la cocina. Esperar en la cola, respirando. Fregar los platos lentamente, consciente, sonreír a quien se encuentra lavando los platos a mi lado. Mantener la sonrisa y la calma aun sintiendo la prisa de visitantes con menos experiencia. Saber calmar mi prisa. Sonreír, respirar… ¡¡¡qué maravilla!!!

El noble silencio

El silencio es una parte muy importante del día a día en Plum Village. Le llaman el noble silencio. Desde las 22:00, hora que suena la gran campana, hasta después de desayunar, todos y todas estamos invitados/as a no hablar. Sonreír sí. Y disfrutar del silencio. El noble silencio también reina en la cola para comer, en todas las comidas, en la meditación caminando, la meditación trabajando, y claro, en la meditación sentada y la relajación profunda.

Familias, no os preocupáis, los/las monásticos/as son conscientes que con niños esto no es posible. ¡Y los niños siguen siendo muy bienvenidos! Sí que agradecen que les vayamos recordando, y más si son más grandes y lo pueden entender. Pero no hace falta sufrir si nuestro niño está haciendo ruido, o te pregunta algo y tú le tienes que contestar. Y más que recordar y avisar, los/las habitantes de Plum Village saben que funciona dar el ejemplo

¡Por eso Plum Village es tan mágico! Porque todos y cada uno de los monjes y las monjas viven lo que predican.

Meditation hall - Plum VillageMeditation Hall

La sala de meditación es profundamente mágica. Gigante, luminosa, tan cuidada con sus colchones y cojines perfectamente alineados, con su gran altar lleno de frutas y flores.

Aquí se reúnen las monásticas y los visitantes a las 06:00 de la mañana y a las 08:00 de la tarde para practicar la meditación sentada. Algún medio día, después de comer, tenemos el privilegio de participar en una relajacion profunda guiada por la hermana Chan Khong, la más anciana de las hermanas. Ella es la que acompaña a Thich Nhat Hanh hace más tiempo. El tocar la tierra es una meditación guiada especial impartida también por la hermana Chan Khong. Las charlas o Dharma talks también se realizan en la sala de meditación, siempre acompañadas de pequeñas meditaciones guiadas.

La meditación sentada

Para mí la más difícil, y a la vez, la más profunda. Porque es “sencillamente” estar sentados y respirar. Sin guía. Sin objetivo. Es perder el objetivo y perderse en la respiración. Olvidar también la respiración y tocar ese algo que está más allá de las palabras, esa esencia que está en todo

Después de la meditación de la mañana siempre hay alguien que ofrece hacer media hora de ejercicio físico: Qi Gong con cañas de bambú, Yoga, los 10 ejercicios de mindfulness…

Nos organizamos para que Mar Sereno pudiera hacer la meditación de la mañana que es la que más le gusta y yo la de antes de dormir.

La relajación profunda

Una meditación guiada tumbados, deliciosa, que fácilmente se transforma en una siesta profunda, ya que se realiza después de comer. Es una meditación para cuidar y relajar el cuerpo, lentamente, demostrando amor y gratitud a cada parte del cuerpo, una a una. Dura 45 minutos, y a veces va seguida del ejercicio de tocar la tierra, donde entregamos todos nuestros problemas a la madre tierra y conectamos con nuestros ancestros.

Esta meditación la pude hacer yo, ya que Mar Sereno no tenía ganas de dormirse en medio de toda la gente 😀

La meditación guiada

De meditaciones guiadas hay muchas y se hacen muy a menudo. Casi todas empiezan con:

“Inspiro y sé que estoy inspirando, espiro y sé que estoy espirando”

y siguen con el ritmo de la respiración. Después de cada frase suena la campana, y su sonido nos ayuda a entrar en un estado meditativo más profundo.

Las meditaciones guiadas por los/las monásticos/as se hacen en la sala de meditación… después o en medio de las charlas, o en actividades concretas durante el día. También en las reuniones en familia (en grupo).

De hecho, nos animan en esas charlas a guiarnos nosotros mismos nuestras meditaciones. Y cada momento del día es bueno para meditar. Meditar en mindfulness, meditar para estar presente. Meditar para traer nuestra mente viajera de vuelta al cuerpo, a casa. Hacer cada actividad del día con la mente presente, desde el despertar al acostarse.

La meditación caminando

Un paseo en silencio de toda la comunidad. Donde el ritmo de nuestros pasos y el ritmo de nuestra respiración se armonizan y donde los bellos paisajes y la cercanía de la naturaleza nos ayudan a estar presentes, en el aquí y ahora.

Esta meditación la hacíamos en familia, con Lua Llum en la mochila, donde se dormía muy a gusto. Justo se hacía en su hora de la siesta…

La meditación de trabajo

Los retiros en Plum Village son muy económicos. A mi ver, los 300€ que se paga por persona por una semana – si vienes con tu tienda – son para alimentación y alojamiento. Todas las actividades las hacen gratis, de forma altruista.

Incluyen los visitantes en su rutina diaria, en su vida, y regalan su presencia y su sabiduría.

Por eso mismo, y para que sea sostenible este sistema, existe la meditación del trabajo. A cada grupo (familia) se asigna un trabajo que tiene que hacer durante toda la semana, en grupo, en silencio, en mindfulness. Desde limpiar y ordenar la sala de meditación hasta lavar los servicios, te puede tocar cualquier cosa 😀

Los Dharma talks – las conferencias del Dharma

Son deliciosas. Nutritivas. Amorosas. Cada monástico/a expone un tema, creo que tres días a la semana. La primera media hora es para los/las niños/as y adolescentes. Después se van a hacer sus actividades y hay 2h más de conferencia. Con momentos para volver a la respiración, al centro.

Los temas son profundos, enseñanzas del Budismo Zen traídas a nuestro tiempo, a nuestra cultura. Porque mindfulness no es solo presencia y compasión con lo que pasa a fuera. Es sobretodo amor y atención a lo que llevamos dentro. Presencia con nuestras emociones. Presencia con nuestras formaciones mentales. Aprender a gestionar nuestro mundo interior, eso que tanto me gusta, y tanto asusta, y tanto alegra cuando deja de asustar :)))

Antes de su enfermedad, todos los Dharma talks eran impartidos por el propio Thich Nhat Hanh. Yo tuve la suerte de escuchar algunos, en directo. Nunca antes había visto una persona que irradiase tanto amor como Thay, el maestro.

Si te interesa saber más, todas las conferencias están en su canal de youtube, una óptima alternativa a una película!

 

Podría hablar de muchas cosas más, pero quiero preservar alguna sorpresa por si te animas a ir a un retiro. ¡Todas ellas deliciosas!

Solo me queda recalcar, que en Plum Village reina el amor, la calma, la presencia, la profundidad. Está impregnado en los árboles. Te la susurra el viento. Cada plantita, cada insecto te la transmite. La belleza del lugar, te la deja de caras.  Así como la belleza de sus habitantes, la belleza real, que se transmite con sus miradas, sus sonrisas. Son tímidos/as, por eso a veces no te miran. Pero cuando tienes su atención, cuando necesitas algo, o hablan en familia, puedes ver su pureza. El amor que te regalan, la humildad con la que expresan, la simplicidad de las cosas.

¿Te vinieron ganas de unas Vacaciones Familiares en Plum Village? ¿Te resultó útil conocer su rutina diaria y sus actividades?
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