Mindfulness en Plum Village – un retiro de verano familiar renovador

Mindfulness en Plum Village – un retiro de verano familiar renovadorEste verano decidimos pasar nuestras vacaciones familiares en Plum Village, centro de prácticas de mindfulness en la tradición de Thich Nhat Hanh en el suroeste de Francia. Un lugar maravilloso donde habitan monásticos/as que comparten su forma de vivir y sus enseñanzas de forma generosa durante el verano. Una oportunidad única para respirar y experimentar la energía del mindfulness en su forma más pura.

Si quieres saber más sobre qué es el mindfulness, puedes visitar el artículo ¿Qué es el mindfulness? – una definición más allá de las palabras.

Plum Village… ¡hace cuánto tiempo deseaba volver!

Que reparador es percibir tu paz, respirar tu quietud, vivenciar tu amor…

Cuando vine la primera vez, hace 3 años, embarazada de Lua Llum, supe que quería volver. Cada  año que pasó, me recordaba con nostalgia de su luz, y esperaba con muchas ganas que llegara el momento.

Y finalmente llegó. Con nuestra hija ya de 2 años y medio, sentimos que podríamos estar todos a gusto en estas vacaciones familiares distintas y tan reparadoras.

Ha sido una experiencia fantástica que nos volvió a cargar las pilas, llenar de compasión, hacer un “empezar de nuevo” en nuestra relación de pareja.

Aquí quiero compartir contigo mi experiencia durante esta semana e intentar transmitir con palabras la esencia de sus enseñanzas. En el seguiente artículo te explicaré las principales actividades y la rutina diaria del retiro. Si te resuena lo que lees, te recomiendo de todo el corazón que vayas, porque si hay una cosa que sé seguro es que…

… Es mucho más fácil llegar al mindfulness una vez experimentado en un lugar como Plum Village.

La esencia de Plum VillageLa esencia de Plum Village

Los monjes y monjas nos invitan a vivir en plena consciencia.

A estar presentes en cada paso, cada actividad diaria. Comiendo, lavando los platos, en la ducha…

A cultivar la alegría, el disfrute, la felicidad en cada momento.

A regar las semillas de la compasión en primer lugar con nosotros mismos, para después poder compartir nuestro amor con todo el mundo.

Nos invitan a dar valor a lo que tenemos, recordándonos la impermanencia de las cosas.

A agradecer nuestra comida, a comer con moderación y sin prisas, a preservar a nuestra Madre Tierra.

Nos acompañan a que, después de haber hecho crecer la alegría y la felicidad, miremos en profundidad a esas formaciones mentales nuestras que nos causan dolor. Que miremos de frente al miedo, a la rabia, a la tristeza. Mirar en profundidad para comprender, comprender para poder tener compasión. Con una misma. Con la niña herida.

Nos explican que no somos nuestras emociones, y que todos tenemos una isla interior donde podemos ir, y donde estamos a salvo. Dar un paso hacia atrás, permanecer en nuestra esencia.  Ver pasar la tormenta. Que las emociones son como tormentas, que pasan.

Que todos  tenemos semillas de todo tipo en nosotros, y cada uno puede decidir cuales regar y dejar crecer.

Que es importante cuidar nuestro cuerpo, igual que nuestras emociones.

Que sonriamos siempre, para regar la semilla de la felicidad.

Comparten con nosotros sus herramientas para hablar con compasión, para escuchar profundamente. Para generar la paz. Primero en nosotros mismos. Después a nuestro alrededor. Para aprender a cuidar nuestro enfado de otra manera, a dejarlo salir de forma sana, en soledad. A empezar de nuevo después de un enfado, una discusión.

Nos expresan con amabilidad, que todos somos uno, sin principio ni final. Que nada acaba, solo se transforma. Que se puede vencer al miedo y a la muerte, y como.

Que lo que somos, y nos conecta con todo lo que es, es ese vacío, ese silencio tan rico, tan lleno de todo.  Tan paz, tan amor… Interser es la palabra que utilizan.

Dicen, con una sonrisa, contestando a nuestras dudas, que todos podemos vivir en mindfulness. Es posible sí. Solo hace falta una práctica constante. Que nada cae del cielo… Que empecemos con una práctica que nos guste mucho, y la llevemos a casa. Un pequeño cambio. Todo a la vez es muy difícil, y causa frustración…

¡Tantas cosas, interconectadas! Seguro que me dejo muchas, pero creo que es lo suficiente para empezar. Para saborear un poco de que va…

Si queréis saber más sobre Plum Village y sus retiros, podéis visitar su pagina oficial Plum Village o la pagina de la shanga española.

Tocando la energía de mindfulness o plena consciencia

Sé que este verano la he tocado. Es tan sutil, y me da miedo volver a perderla ahora que estamos de vuelta en casa. Este año entendí que no es solo estar presente en el aquí y ahora, que por sí solo ya es un reto. Es más que eso. Porque esa presencia una vez experimentada de verdad, es una fuente de bienestar. Y para experimentarla hace falta tocar las semillas de la compasión, la humildad, la gratitud. No sé el orden, solo sé que participando en las meditaciones, percibiendo la energía del lugar, escuchando las charlas y sobretodo entendiendo que yo soy la única que puede cambiar mi vida, cambiando mi mente, mirándome con mucha comprensión y compasión, tomando las riendas y creando en mi vida lo que quiero, abrazando y soltando lo que no… pude tocar lo que llaman:

La energía del mindfulness.
Es una energía sutil de bienestar.
Tranquilidad.
Compasión.
Felicidad.
Gratitud.
Un estado donde nada necesito para ser feliz, porque la felicidad ya está aquí.
Donde he dejado de correr, para descansar en lo que hay ahora.

Plum Village con niños pequeños¿El retiro resulta provechoso vivido en familia, con niños pequeños?

En este retiro en familia con nuestra hija pequeña, optamos por participar en las actividades por turnos.
Al principio nos frustramos porque no podíamos aprovechar las actividades de la misma forma como cuando venimos solos.

Después conseguimos bajar las expectativas, mirarlo de otra forma.
Quizás es imposible comer una comida entera en silencio y plena consciencia. Pero de vez en cuando podemos proponernos que ese trozo de comida lo saboreamos y masticamos con tranquilidad. Es imposible mantener el noble silencio en la cola para ir a buscar la comida, o en cualquier otro lugar, pero a cambio disfrutamos de nuestra compañía, de la riqueza de los momentos compartidos con nuestra hija en un lugar así. Cogemos con gratitud todos los nutrientes que ofrece un retiro así para nuestra vida familiar.

Conseguimos poner el objetivo en otro lugar.
El mío era aplicar la plena consciencia dentro de mi familia.
Aprender a hablar con compasión.
A escuchar con profundidad.
A respirar y sonreír antes de reaccionar.
A estar presente, a actuar con tranquilidad.
Y aprovechar al máximo las pequeñas escapadas para lavar los platos en plena consciencia, desde el primer paso en esa dirección hasta volver a la tienda.

Solo puedo decir que nos gustó tanto que decidimos volver cada año…

 

¡Hoy lo dejo por aquí! La semana que viene os hago un pequeño resumen de cada actividad principal del retiro, para que podéis imaginaros como es, y sentir si os apetece participar. Muchas gracias por leerme, agradecida también por vuestros comentarios y por poder ayudaros en vuestras consultas. Como sabéis, me podéis encontrar también en Facebook e Instagram. ¡Hasta el martes que viene!

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