Discutir delante de los hijos: mamá y papá necesitan hablar

Discutir delante de los hijosHoy necesito desahogarme… Ha sido un día difícil, como pareja y como madre. Todavía me siento triste, exhausta. Sé que escribirlo me ayudará a aclarar mi corazón. ¡Gracias por leerme!

Me gustaría ser perfecta, la madre perfecta para mi hija. Me gustaría haberme iluminado justo antes que viniera, para no pasarle mis problemas, mi dolor. No ha sido posible, y eso duele. Mamá y Papá somos humanos, con nuestras mil historias, de esta vida y de otras, nuestras y de nuestros ancestros, tantas vivencias, tantas conclusiones hechas al momento y transformadas en verdades absolutas…tantos patrones y costumbres arraigadas de mil generaciones… que a menudo cuesta entendernos.

La relación de pareja a veces parece un laberinto, y nosotros en un camino sin salida, tozudos, dando con la cabeza contra la pared.

Ya sabemos que no es por aquí, pero volvemos una y otra vez, por los caminos repetitivos de la mente.

El espejo perfecto

Aquí, uno delante del otro, desnudos, un perfecto espejo, en el cual duele mirar. Duele ver mi reflejo, duele ver mis sombras. Duele enfrentarme a lo que quiero esconder de mí. Todo eso que sale a la luz en el vaivén de la convivencia diaria. En los bailes de necesidad de amor y miedo a no tenerlo. Esa Sara dura, autoritaria, egoísta, victimista, tan entrenada en los juegos emocionales que tanto odia. Tengo el corazón en lágrimas, al mismo tiempo que me reconozco, tal y como soy. Me duele ser yo. Y veo, ahora veo, que solo amando todo de mí, solo abrazando esa Sara que quiero esconder, podré cambiar el viejo patrón. Solo mirándome y amando mi sombra, podré cambiar de dirección, dejar el callejón sin salida y tomar otro rumbo en el labirinto de mi relación. Solo me resta decir…

Mamá y papá necesitan hablar“Gracias, Mar Sereno, Gracias por enseñarme la dura realidad. Gracias por aguantar contra vientos y mareas, sin tambalear, el espejo delante de mí. Gracias por enfadarte, y en el enfado, decirme lo que ves. Aunque duela, aunque ahora esté triste, es lo que necesitaba oír.
Hay cosas que me cuestan ver. Y necesito el dolor para aprender. Bendito dolor
Aceptarte cómo eres, diferente pero igualado en valor, y amarte, antes de todo, es la lección más valiosa, más, difícil y costosa, de esta relación. ¡Cuantos años en el callejón! Hago pasitos, y vuelvo al patrón. Que odiosa puedo llegar a ser, que persona despreciable. Me desprecio, sí, soy horrible, no me quiero así. Y por eso, si, por eso ¡lo proyecto en ti!”

Soy la cuidadora principal de mi hija

Llevo casi toda la vida de mi hija (18 meses) enfadada con su Papá, porque siento que yo cargo con más responsabilidad que él. Le exijo igualdad, que se implique, que la hija es de los dos. Me enfado porque para él es natural que él tenga más tiempo libre que yo, lo ve natural que de todos los cuidados me encargue yo. ¿Os suena?

Ayer se me encendió una bombilla: ¡Yo soy la cuidadora principal! No puedo exigirle que sea igual, si desde el principio mi hija y yo formamos una unidad. Como me puedo enfadar con él, ¿si él ve la realidad? Ahora, después de entender esto, lo que puedo hacer es delegar y pedir, poco a poco, más implicación y responsabilidad.

Quiero aceptar y pedir, en vez de exigir y culpar.
Quiero amar y amar, en vez de querer cambiar
Quiero dejar libre, en vez de atar con culpabilidad
Quiero hablar con amor, en vez de indiferencia.
Quiero ocuparme de mí, en vez de buscar el defecto en ti.
Quiero dejar vivir, y vivir y disfrutar, conmigo y contigo, ahora y aquí…

Discusión y amor

No quiero discutir delante de nuestra hija

Y en medio de la discusión, mantenida con voz calma, porque está Lua Llum, aguantada hasta no poder más, porque no queremos discutir delante de nuestra hija, sale mi dolor más profundo: lo que más me dolió, de pequeña, fue ver a mis padres discutir. Y ahora estoy haciendo lo mismo. La miro, jugando entre los dos, con su mirada llena de amor, y se me rompe el corazón.

No quiero que ella viva esto, ¡no quiero que sienta el mismo dolor!

¿Pero cómo evitarlo? ¡Mamá y papá necesitan hablar! Donde se quedó el tiempo, no hay tiempo de pareja, ¡y tantas cosas quedan por dialogar!

Es parte de toda relación de pareja, discutir, sentirse dolido, perdonar y reconciliar… es parte de la vida en esta Tierra, no lo podemos esconder. Me gustaría salvarla de todo dolor, que esté feliz siempre, y envuelta en algodón… Pero no puedo y no debo. Lo mejor que puedo hacer es acompañarla por todo lo que la vida le revela con infinito amor, para que aprenda a gestionar el dolor, y decirle, las veces que haga falta…

Te amamos y te cuidamos hija“Mamá y papá necesitan hablar… a veces discuten, es natural. Tienen opiniones diferentes. Puede que se enfaden, que se pongan tristes por momentos, que se acusen, se culpen, para rectificar después. Sé que sientes como la sala se llena con nuestro dolor, nuestra tristeza, nuestra falta de energía. Sé que no entiendes porque discutimos, si nos queremos… Mi niña, no te preocupes por nosotros.

Te amamos, te cuidamos, y nada, nada es culpa tuya.

Papá y Mamá sabemos solucionar nuestros problemas. No necesitamos que soluciones nada, ni lo queremos! Tu eres nuestra pequeña, y nosotros los mayores. Mamá y Papá se cuidan, te cuidan, y tú, hijita, solo déjate cuidar, amar y acompañar. Confía, igual que Mamá, que todo se solucionará. Te amaremos siempre, ¡eso hecho está!”

Quieres contarme cómo gestionas tú las discusiones en pareja delante de los hijos y cómo te sientes con esto? Para mí es de lo más difícil… Leer tu comentario será un regalo 🙂

3 comments

  1. Montserrat Garcia Gomez says:

    Sara!
    Que valiente y que sincera.
    Me gusta leerte sobretodo porque me veo en ti, en lo que cuentas… con mis particularidades claro, y mi vivencia y nuestro trabajo en pareja.

    Nosotros llevamos tiempo buscando como aprender a amar(nos) mejor, y no “mas”. Que hay amor lo tenemos claro, lo sentimos y vibra alrededor.
    Yo cuando me siento “desconectada” por orgullo, miedo, desencuentro con la pareja y demàs, solo con ver a mis hijos me conecto inmediatamente de nuevo en mi decisión de amar(me) sobre todas las cosas, los reproches y discusiones.
    Yo -como tu- tampoco quiero ser perfecta…

    Recién he descubierto algo, que esta cambiando mi universo conocido hasta hace poco… y eso que, pensava que “havia trabajado mucho” para liberar patrones, pero havia alguna pieza que aún no havia encajado…
    Te cuento:
    Sabes lo que significan las siglas PAS?
    (Personas Alta Sensibilidad).

    Te recomiendo el libro de Elaine Aron, titulado:
    El Don de la Sensibilidad

    Con su lectura estoy poniendo en su sitio muchos sentimientos “muy mios” que me costava ubicar en mi universo particular.

    Suerte!
    Y un super abrazo de corazón!!
    Montserrat

  2. Sara Nima says:

    ¡Hola Montserrat!
    Que reconfortante es saber que mis cosas no son una locura, si no que pasan cosas similares a otras personas, y además a personas tan integras como tu 🙂

    Sí, es eso, amarnos mejor… la gran mayoría son discusiones tan tontas, que me pregunto, ¿cómo hemos llegado aquí, y porque? ¿Si lo que queremos es estar juntos, relajados y amarnos? Y después muchas veces cuesta salir de ese estado tan incómodo y volver a conectar, como dices tú. ¡Y con la peque presente todo se magnifica!

    Ok, investigaré el libro que dices. ¡Parece interesante! Lo único que me hecha un poco para tras, solo por el título, es la etiqueta. No me gusta la idea que unas personas tienen más sensibilidad que otras, y así pertenecen a otro grupo. Me recuerda de la moda de clasificar las personas en personas de alma antigua (las más sabias) y de alma joven (las más inconscientes).
    ¡Seguramente todas las personas pueden desarrollar una alta sensibilidad! Pero es lo que digo, no he leído el libro, quizás no tiene nada que ver.

    ¡Muchas gracias por tu comentario y por leerme!
    Un abrazo grande
    Sara

  3. Cristina says:

    Sara, te acabo de descubrir esta tarde y me encantas. Jajaja Justo ayer sentía lo mismo que cuentas en este mail. Como puede ser que çel me lo deje todo a mí? La casa, la comida eso no! Pero el peque… Porque parece que sea sólo cosa mía? Lo has expresado muy bien.
    Ya tienes una seguidora más 😉

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