Cómo abrir un corazón cerrado (en 4 pasos)

Cómo abrir un corazón cerrado (en 4 pasos)Hay una razón para que se cierre un corazón. Es una llamada a mirar más profundamente y de frente a la sombra que no queremos tener. Alberga una preciosa oportunidad de profundo crecimiento personal…

Que quede claro desde el principio que este artículo habla de cómo abrir mi propio corazón. Este es un blog de autoconocimiento y transformación personal. Si buscabas alguna técnica para recuperar tu novio/a que ya no te ama, estás en el sitio equivocado 😉 Igualmente te puede interesar seguir leyendo, ya que la verdadera transformación sólo se puede lograr transformándose a uno mismo. ¿Te apetece profundizar?
Os explico mi experiencia personal, como siempre con la ilusión que pueda echar la mano a alguien que se encuentre inmerso en el mismo caminar.

7 años de corazón cerrado

Después de casi 7 años insensibilizada, ha llegado el momento de volver a abrir mi corazón.
Después del viaje de mi vida por Perú, donde mi corazón se abrió por completo, murió mi padre. Acompañé el proceso de su muerte de cerca, con el corazón abierto todavía, como efecto secundario de mi viaje.
Fue bonito. Fue duro. Lo viví con todos los sentidos.
Después poco a poco mi corazón se cerró. Mi sombra necesitaba ser vista, mis partes menos agradables ganaban poder sobre mí.
La desconfianza en Dios y en la vida, en el corazón y en el sentir era el reino de mi mente. Creencias ancestrales como “Estamos hechos para sufrir”, “Hay que trabajar duro, no está permitido disfrutar” “La felicidad y el amor son mentira” salían de mi cabeza cada vez que mi corazón se alegraba con algo.

Era tiempo de desenterrar mis penas… La vida es sabia, porque justo en ese tiempo me envió el amor de mi vida. Así tenía la seguridad y la calma para hacerlo.
En esos años ocurrieron muchas cosas, que son tema para otros artículos. Aquí os quiero hablar solo de un aspecto. Yo notaba que mi corazón se había cerrado.

¿Cuál es la sensación de tener el corazón cerrado?

Mi mente tenía el poder casi absoluto sobre mí. La sensación era como caminar constantemente envuelta en una nube negra, que no me dejaba sentir el mundo con todos sus colores. De hecho, todo parecía descolorido, y mis emociones salían controladamente, sin dejármelas sentir por completo – excepto en algunos momentos. Sentía indiferencia, distanciamiento en relación a otros seres. Rollo “a mí no me afecta” o “me da igual” el dolor del mundo.

No por completo. Está claro que continuaba teniendo un corazón. Que en algún momento se hizo notar por un ataque de ansiedad, y posteriores dolores de pecho. Solo que mi parte compasiva estaba mucho más dormida.
La vida seguía adelante y no dejé de ser “buena persona”, no me malinterpretéis :p. La sensación era de tener un muro grueso y alto construido a mi alrededor, un muro de protección hecho de todos esos pensamientos, y una mente guardiana que usaba la insensibilidad para protegerme del mundo malo.

Había llegado el momento

Si algo he comprobado últimamente es que cuando llega el momento y realmente me propongo algo en serio, logro cambiarlo. Hace tiempo que estaba harta de esta sensación de corazón cerrado.
Y me propuse cambiarlo. Con miedo…

Cómo abrir un corazón cerradoCómo abrir un corazón cerrado (en 4 pasos)

Comparto con vosotros lo que sé hasta ahora. Digo esto porque tengo la sensación que no sé nada todavía, que todo se puede profundizar más y más, y que mi experiencia hasta ahora es solo un principio…

  1. Espero con paciencia su momento
    Cada proceso necesita su tiempo. Tengo paciencia conmigo. Me doy tiempo. Nadie mejor para explicar este paso que Jeff Foster en su escrito Cómo abrir tu corazón.
  2. Activo mi corazón
    Yo he encontrado unos ejercicios fantásticos y muy sencillos en el HeartMathInstitut, que he traduzido en mi artículo Vivir desde el amor: ejercicios para reconectar con el corazón.
  3. Me amo profundamente
    El/la primera a quien hay que amar es a mi misma/o. Me hago una ducha placentera de amor propio cada día, las veces que quiera. Amo a mi sombra, igual que a mi luz.
    He podido dirigir hacia mi misma el amor que he activado con los ejercicios anteriores. Como agua que sale de una ducha. ¡Que placer!A partir del momento que consigo aceptar por completo a mi sombra, los pensamientos, las emociones y todo lo que la compone sin querer sanarla, cambiarla o simplemente no tenerla, empieza la magia.
    Cuando consigo estar presente, mirarla de frente, en plena consciencia, surge la compasión. Cuando consigo amarla sin huir, todas esas emociones creadas por mi ya no tienen razón de existir. Se transforman en amor y consciencia plena. Y los pensamientos sin emociones no tienen ningún poder.
  4. Me propongo vivir desde el corazón
    Vuelvo a hacer la travesía de la mente al corazón las veces que haga falta. Cada vez que me doy cuenta que actúo, hablo, vivo desde el ego, me vuelvo a centrar.

Vivir desde el corazón implica confiar. Confiar sin saber qué pasará. Vivir en el presente. Dejarme llevar. Fluir con la vida.

Vivir desde el corazón es sentir gratitud. Recordarme cada día lo que tengo, y no lo que me falta. Poder ver siempre el lado positivo de lo que me esta pasando. Reír en vez de quejarme… Vivir desde una mirada de abundancia, no desde la falta…

Vivir desde el corazón es abrirme a la vida, sentirla a  fondo, sin levantar muros, poniendo límites sanos. (Esta parte todavía no la tengo practicada. Todavía estoy probando que quiere decir poner límites sin levantar muros… Poner límites con amor sin necesitar de la protección del ego)

Vivir desde el corazón implica ser naturalmente humilde, sin esfuerzo. Una humildad placentera, amorosa.

Vivir desde el corazón es sentir el amor infinito que soy, que lo es todo, que nos une, y disfrutar de cada momento de la vida.

Por mí estoy decidida…. Vale la pena.

¿Me quieres explicar tu experiencia? ¿Te has sentido de corazón cerrado alguna época de tu vida, te has podido volver a abrir, cómo lo has logrado?
Espero tu comentario, con ganas de crecer juntos/as compartiendo lo que somos. Puedes dejar un mensaje aquí, en Facebook o Instagram, o enviarme un email. Un abrazo de corazón, ¡hasta martes que viene!

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