En un día como hoy… Mi bebé de 14 meses

En un día como hoy... Mi bebé de 14 mesesMi hija Lua Llum tiene ahora 14 meses. Hoy ha sido un día intenso. Cada vez sabe pedir con más exactitud lo que quiere, decirme lo q no quiere, hacerme saber sus emociones… y todo a un ritmo frenético. No puedo descansar ni un segundo, ni comer tranquila, ni ir al lavabo, nada. Quiere saber el nombre de todo en todo el momento. Habla conmigo a su manera y espera respuesta. No puedo parar de hablarle, de cogerla en brazos, de dejarla en el suelo, ahora quiere teta, ahora la otra, ahora al suelo y teta al mismo tiempo…

Si hablo con otra persona quiere mi atención, si salgo de su campo de visión llora con desesperación en su rostro…

Si esta triste, la tristeza ocupa todo su mundo, es intensa y profunda. Si está enfadada o frustrada sus gritos lo transmiten con claridad. Si está contenta sus carcajadas se escuchan de lejos y su cara brilla como el sol y la luna. Si tiene miedo sus ojos se hacen grandes y se esconde en mis brazos. Si siente amor sus abrazos son la cosa más dulce…

Así está hace tres días, y un día como hoy que hemos estado fuera y luego con invitados en casa, todo se magnifica. Me doy cuenta que sí, ella es muy sociable, pero le encanta su tranquilidad y su rutina, sola con mama y papa, en casa, a su ritmo.

En un día como hoy estoy exhausta

y pido al cielo que no sea así cada día a partir de ahora.Con tantos cambios que hace, nunca sé si un cambio está para quedarse, o es solo una novedad pasajera.

En un día como hoy, me siento desequilibrada

y necesito desesperadamente unos momentos de soledad. Quería levantarme antes que ella, y se despertó dos horas antes de la hora normal. Quería disfrutar de un chocolate caliente mientras ella dormía la siesta y se despertó después del primer trago. Quería levantarme después de ponerla a dormir y nos fuimos a la cama a las once…

Se durmió muy rápido. Estaba exhausta, hiperactiva de sueño, entusiasmada con la vida que gana colores nuevos cada día. Después de mamar de las dos tetas, reclamando cada minuto a plena voz que quería la otra, después de unos cuantos cambios de lado, pasando por encima de mí, después de un pellizco doloroso en un pezón… se durmió. Soltó la teta y se giró, haciendo una croqueta, quedándose de barriga abajo, alejada de mí, como es habitual desde hace un mes o dos.

Pero luego volvió. Me buscó y se quedó con su espalda contra mi pecho. Me encanta cuando me busca sin buscar la teta. Esto no pasa a menudo. Cuando me quiere sentir cerca a mí, la mama, y le transmito seguridad y confort.

En ese momento casi dejé de respirar y pensé: “En serio, ¿se dormirá así? ¡No me lo puedo creer! ¡Qué placer, que felicidad! ¡Que no se mueva!“

En ese momento todo el cansancio del día se me olvidó. Toda la irritación se esfumó. En ese momento me derretí, como mantequilla a punto de bechamel. Todo mi ser se transformó en un mar de corazones rojos gigantes, y todos eran para mi hija. Sentí la verdad de esas palabras escuchadas tantas veces de otras madres (y otras tantas sin sintonizar con ellas): que vale la pena. Que por un momento así vale la pena todo el esfuerzo, toda la dedicación, todos los días y meses difíciles, instantes casi inaguantables y al borde de la locura.

Después de 5 minutos se movió. Se quedó con la cabeza sobre mi pecho, la espalda contra mi brazo, ¡y cogiendo mi otro brazo con sus dos manitas! Después de derretida, ¿qué me queda? ¿Explotar de amor?

¡Qué regalo es su presencia, su contacto, su amor!

Y ahora me regaló una hora para escribir este post. Ya me he vuelto a equilibrar, estoy lista para otro día, otro desafío. Lista para dar y recibir tanto amor como cabe en nuestros mundos. ¡Gracias vida, por este presente!

Y lista para caer rendida en mi cama y dormir… ¡buenas noches!

5 comments

  1. Carla Lima says:

    Encontro nas tuas palavras a tradução dos sentimentos que vou vivenciando também.. é dor e amor ao mesmo tempo, é alegria e desespero, é certeza é incerteza, é um todo confuso e revolucionário que nos muda e transforma, não nos deixa quietos, mas que também nos trás o sentido da vida, a conexão com a energia terrestre, com o amor. O amor verdadeiro. Aquele que liga todas as coisas do mundo, das grandes às pequenas, principalmente as pequenas, as partículas, os segundos, aquilo que não vemos mas sentimos.
    Acho que só aprendemos, verdadeiramente, a amar, depois de sermos mães <3 E aí, no meio do caos, encontramos o sentido e a certeza que tudo valeu e vale a pena!
    Beijinhos minha querida amiga!

  2. Gemma says:

    Preciós escrit! Aquest anar i venir de les mares del saber estar per sostenir i del voler fer…a respirar que tot passa!
    Anims amb l’aventura de sortir de la zona de confort, la gaudirem amb tu 😉

  3. Shalini says:

    Hermoso Sara 💛
    Me encanta!! Así es la vida de una mamá : llena de cambios y de eternales presentes 😊
    Sigue escribiendo y compartiendo con toda tu luz!

  4. Cristina says:

    Acabo d arribar a casa despres d un día molt llarg ple de reptes. Asseguda a la taça del wc, amb els esfinters ben relaxats he llegit amb gust el teu escrit.
    Aquesta conexio amb la vida que la teva filleta et dona, trespassa les parets de casa per arribar lluny i donar a qui ho percevi en pura prosa, una canço de cuna, que la mateixa lluna inspira.
    Gracias per compartir estimada.

  5. Montserrat Garcia says:

    Me encanta leerte Sara!
    Me identifico tanto con este post…!!!!
    Eva hoy tiene ya casa 24meses…Y todo lo que escribes esta aún en nuestro mundo presente…
    Todo!!
    Montserrat <3

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